¿Unidad en lo diverso? El Fútbol Boliviano y el desafío de Identificar/Representar

Bolivia es un país donde cualquier cosa es posible.

Esa frase se repite en boca de los propios bolivianos. Y tiene sentido al recorrer sus calles, mirar sus barrios y conocer las historias de su gente. La orgánica informal de sus mercados, las convicciones reivindicativas de sus ciudadanos y la búsqueda permanente de las utopías hacen que a veces lo improbable sea posible en este pedazo de tierra forjado al alero de las montañas vertebrales de Sudamérica. Pero pese a todo, esa frase no encuentra un asidero concreto en un ámbito específico de esta sociedad: su fútbol. Allí parece que existe una única posibilidad repetida y conocida: la derrota.

Mochila de decepciones, frustraciones y sueños rotos son las que carga el pueblo Boliviano que recuerda con añoranza la década de los 90’s y su gesta deportiva que les permitió clasificar al mundial de USA 94′ de la mano del “diablo” Etcheberry, Erwin Sánchez y otros cracks de la academia Tahuichi. Desde esa época, el fútbol boliviano se ha estancado, no ha alcanzado éxitos deportivos ni tampoco ha sostenido proyectos institucionales serios en el tiempo. Pero más allá de eso, no ha podido consolidar una identidad futbolística que movilice emocionalmente y que represente al pueblo boliviano en sus convicciones e ideales colectivos.

El Estado Plurinacional de Bolivia (llamado así desde el 2009 en la nueva constitución política) reconoce y reivindica la diversidad propia de un Estado Nación que agrupa a más de 36 etnias y culturas y que conviven entre el valle, el altiplano y la selva amazónica. ¿Cómo es posible generar una identidad de lo diverso? Cómo poder generar unidad cuando existen culturas y formas de ser tan regionalistas dentro de un mismo país? Probablemente sean las mismas preguntas que se han hecho quienes dirigen el destino político del país.

En nuestro paso por Bolivia, hemos podido identificar a grandes rasgos que sí existe un discurso transversal a las etnias, las culturas y las regiones. Este se compone de al menos tres elementos fundamentales. Primero, es la idea generalizada de considerarse un país chico (que en términos objetivos no lo es, sólo es superado en superficie territorial por Brasil, Argentina, Perú y Colombia). Esto responde a un sentimiento de inferioridad. Algunos sostienen que es una expresión neocolonial heredada del subyugo español. En segundo lugar, existe un fenómeno parecido al del “aislamiento” de Chile, pero distinto, se trata de un sentimiento de estar atrapado entre las montañas sin poder ver lo que hay más allá. Esto les lleva a comunicar que son un país “sin horizonte” precisamente porque se lo tapan las montañas. Por último, la historia oficial ha educado al pueblo boliviano como un país que no sabe defender lo suyo y producto de lo cual siempre ha perdido las guerras (del Acre contra Brasil cuando les quitaron el caucho, del Chaco contra Paraguay y del Pacífico contra Chile).

En síntesis, es un discurso derrotista, con baja expectativa y a partir del cual se vuelve muy difícil articular un proyecto futbolístico desde un punto de vista sociológico.

Como observador externo (y por lo mismo, ignoro muchas cosas), creo que ese discurso original de la bolivianidad, da pie a un neodiscurso, que fija la mirada en como las orgánicas sociales de Bolivia se han volcado sobre sí mismas en un acto reflexivo, hacia el interior, es decir, hacia sus propios temas locales, territoriales, gremiales, sindicales, culturales y patrimoniales. Es como un ensimismamiento cultural, que mantiene vivas las fiestas ancestrales, los lenguajes y códigos de los antepasados y una reivindicación permanente de los derechos sociales de la sociedad civil.

En esta segunda lectura de la sociedad es que aparecen fuertemente tres nuevas ideas que pueden ayudar a construir un nuevo meta-relato de la sociedad Boliviana. La primera de ellas es la importancia de la festividad en la reproducción de relaciones sociales entre ciudadanos y familiares. Aquí la música y el baile son expresiones de preparación, entrenamiento, y compromiso con la colectividad. En segundo lugar, está la lucha del pueblo, iconizada en la figura de la mujer trabajadora, esforzada, que saca adelante a su familia con la ausencia del padre proveedor. Esta figura, representada masivamente en las calles del Alto por “la chola” que comercia, que cocina, que tiene un puestito al mismo tiempo que carga a uno de sus 6 o 7 hijos es ilustrativo de la lucha del pueblo boliviano que no sucumbe ante la adversidad económica ni menos ante la pereza. Por último y casi desprendiéndose del segundo punto, está el profundo sentido comunitario en las acciones que despliegan los actores sociales. Ejemplos como turismo comunitario que combate la llegada de capitales extranjeros que exploten su naturaleza, emprendimientos económicos en comunidad o la fijación de precios justos en la competencia muestran una realidad que devela un principio de asociatividad con el otro que está mediado por algo más allá que esa relación recíproca entre dos sujetos, eso que media la relación es la comunidad.

En síntesis, fiesta, lucha y comunidad son principios valóricos, códigos de interacción del pueblo boliviano que están presente en su cotidianeidad y que podrían ser insumos intengibles y emocionales para la elaboración de un plan de desarrollo del fútbol nacional.

Hace algunos minutos el club The Strongest ha clasificado merecidamente a mi juicio a la segunda ronda de la Copa Libertadores consiguiendo un empate 1-1 ante Santa Fé en Bogotá y ha mostrado mucho de estos últimos principios. Alegría en el juego, lucha constante que se ha materializado en la consigna #prohibidodesistir y un profundo sentido de comunidad como equipo y con su entrenador han rendido frutos en este caso puntual. He venido siguiendo su campaña y me parece que buscan romper esa historia de derrotas y frustraciones. Es también un intento de transformación deportiva que moviliza estas energías sociales que aparentemente son invisibles pero a la vez decisivas.

tigre

Con este impulso de fútbol sudamericano, comparto aquí una entrevista con el Director Creativo Martín Díaz Meave, académico de la Universidad Católica de Bolivia e hincha ferviente del Tigre donde reflexionamos sobre estos temas y otros que intentan vincular fútbol y sociedad en un país que día a día se enfrenta al desafío de unirse en lo diverso.

 

 

Patricio Carvajal Paredes

Investigador Laboratorio Social del Deporte

FACSO-Universidad de Chile

 

Advertisements

Ciclo de Conversaciones “Deporte y Sociedad en Sudamérica”

 

En el marco del viaje por el continente que realiza uno de nuestros investigadores, se irán presentando durante este año distintas entrevistas o cápsulas que se van produciendo a distancia.

En primer lugar, en la zona de Iquique, se realizó una entrevista al sociólogo, doctor en ciencias socioculturales y profesor titular de la Universidad Arturo Prat, Bernardo Guerrero, con vasta trayectoria en estudios del deporte iquiqueño como el boxeo, el básquetbol y el fútbol.

Se presenta entonces el primer capítulo de este ciclo de conversaciones que pretende configurar una mirada global del estado e importancia de los distintos deportes que vehiculizan identidades y patrimonios en la región sudamericana.

Como los archivos son subidos desde otras ciudades/países, se ha desmenuzado en diferentes partes según los tópicos tratados en la misma conversación.

A continuación los links mediante los cuales pueden ver el material:

Primera Parte: Sobre el centralismo y la vida en provincia

 

Segunda Parte: El vínculo entre Deporte y Sociedad en el norte grande. El ocio como conformador de identidad y conciencia

 

Tercera parte: La épica como parte constituyente de la genética de Iquique. Es militar, es obrera pero también es deportiva.

 

Parte 4: El deporte como mecanismo de reconocimiento del otro

 

Parte 5: Clubes Deportivos de barrio y su relación con el Estado

 

Parte 6: Una propuesta sobre cómo hacer sociología

 

Patricio Carvajal

Sociólogo – Laboratorio Social del Deporte

Las crisis de los modelos organizacionales en el futbol y la apuesta de Deportes Concepción

En Abril del año que se va, en consejo extraordinario de la ANFP, Deportes Concepción, el 26 de Abril 2016/CONCEPCION Hinchas de Deportes Concepción caminaron por el centro de la ciudad Penquista para manifestarse en contra de la desafiliación del equipo, luego de que con 38 votos a favor, 7 abstenciones y 3 en contra, el equipo de la región del Bío Bío dejará el profesionalismo. FOTOS: MARIBEL FORNEROD/AGENCIAUNOcuadro lila de la región del Biobío, era desafiliado del futbol profesional, 38 votos dieron
el piso legal para un hecho que para los penquistas no era un escenario improbable, ni menos desconocido (dos veces antes fueron suspendidos o impedidos de participar en el profesionalismo en los últimos veinte años). Esta vez sin embargo el castigo mayor que un club puede recibir recayó en los de Collao.
Las razones, son por mucho y de sobra conocidas, y no escapan a una realidad compleja y que amenaza en la actualidad a nuestro futbol, malas administraciones, gestiones fraudulentas, intereses particulares, negocios deshonestos y una serie de prácticas dirigenciales que han desatado una crisis en diversos clubes en nuestro país, y que pone en riesgo el normal desarrollo de la práctica profesional del futbol.

Abundar en los detalles de esta crisis, incluso en los pormenores del caso de Deportes Concepción, no es el objeto de este escrito, sino mirar desde una perspectiva más integral el fenómeno que ha implicado el hecho puntual de la desafiliación.

Al respecto el caso de Deportes Concepción implica describir y presentar para los análisis tres elementos constituyentes:

  • El vinculo Ciudad-Club
  • La adherencia social y la Subjetividad en la crisis
  • La emergencia organizativa

Concepción es una ciudad en la cual, el futbol ocupa un lugar importante, clubes de vasta tradición en nuestro país, tiene su hogar en la región del Bio bio, como cualquier urbe de nuestro país, conviven en lo cotidiano diversas pasiones, rivalidades y  colores, uno de ellos es el Lila, que a 50 años de su fundación, ha sorteado variadas crisis que mas que socavar la popularidad del club, al parecer ha teñido a la institución de una épica particular, una historia que se ha escrito en torno a lo que la ciudad le otorga como capital simbólico al club y un club cuyo valor principal, es poder movilizar a sus seguidores en una ciudad que dejó de ver al club en la cancha hace meses.

La constitución de una memoria colectiva requiere no de una “suma” de memorias individuales, sino que de una producción social de ella, una ciudad, sin duda ofrece un repertorio de espacios simbólicos y concretos en los cuales sin duda un club de fútbol, o cualquier tipo de asociatividad provee de sentidos y significados que le dan una épica a los espacios, la ciudad como soporte de estas interacciones, sin duda ofrecen marcos que a nivel nacional se relacionan con los vínculos que en Chile establecen Valparaíso y Santiago Wanderers, Viña del Mar y Everton, Rangers y Talca, Cobreloa y Calama, Antofagasta en la ciudad del mismo nombre, O`Higgins y Rancagua, Deportivo Linares en Linares,  etc…

Y es que en el mundo de las representaciones y construcciones colectivas, es donde mejor se expresan las subjetividades que dan lugar entre otras cosas a la percepción del mundo, de lo bueno y lo malo, de los valores y las adherencias que se ponen en escena cuando los que se convocan son un colectivo de personas.

Un club de futbol, es su historia, su épica, todo aquello que fundamenta sus adherencias y las formas diversas en que gestionan sus pasiones, las historias del llamado León de Collao,  (denominación con que el club homenajea al a estas alturas mítico central Haroldo Peña cuya presencia en el “Conce” marcó una época), imprimen cierta aire de equipo resistente a la adversidad,  instancia en la cual han desarrollado un modelo organizativo que tiene por fin no solo recuperar y reincorporarse al futbol profesional del cual fue desafiliado, sino que también instalar la posibilidad de generar una experiencia exitosa y replicable en el marco de la transformación del futbol profesional chileno a nivel organizacional, que impida que los clubes se conviertan en nichos de negocios para empresarios inescrupulosos cuyos fines difieren absolutamente de los intereses de quienes sostiene finalmente esta práctica deportiva, es decir los hinchas.

estadio

Una de tantas expresiones del proceso (que incluye, apariciones en los medios, participación en organizaciones con otras organizaciones deportivas, vinculación con núcleos académicos de investigación, lanzamiento de indumentaria deportiva alusiva al renacer del club, etc…) que lleva adelante el Deportes Concepción tuvo su punto de máxima expresión el día Domingo 09 de Octubre de 2106, cuando la directiva del Club  convocó a la hinchada lila a un hecho inédito al tiempo que significativo y emblemático, la idea era asistir al Esther Roa Rebolledo para alentar al equipo como cualquier Domingo de futbol, pero esta vez, sin el equipo, sin rivales, sin futbol en otras palabras……solo con la pasión.

Al llamado acudirían más de 8 mil personas que repletarían varios sectores de las gradas del remozado Collao, tiñendo de lila esa soleada tarde, asi el empuje y la fuerza del colectivo y la significancia social de una adherencia que permanece inmune a pesar del trágico presente, da buena muestra de un capital que el nuevo modo de organización de la institución ha atesorado en su beneficio. De ahí en adelante el campo mediático se expandió, (una revista deportiva alemana, la Que Pasa, la prensa nacional y regional, televisión, radio y web) la atención que tuvo el episodio triste de la desafiliación, ahora se volteaba en atender este verdadero renacer lila, comandado por un grupo de hinchas organizados al estilo “Club de la Pelea” en palabras de su propio presidente Víctor Tornería, quien ha liderado un equipo de trabajo, cuya particularidad 14600491_10210485490236171_870952459_o-730x350es darle sentido a la tipología que Klaus Heinemann propusiera en su clásico texto acerca de la sociología de las organizaciones voluntarias y los clubes deportivas, y que componen cuatro elementos:

  • Adhesión voluntaria
  • Independencia de terceras partes
  • Toma de decisiones democráticas
  • Trabajo voluntario

Estos cuatro elementos son constituyentes de formas de organización cuyo carácter principal es la orientación por objetivos determinados de antemano, no de manera ocasional o en beneficios contingentes o fugaces (como una ganancia mercantil de corto plazo), dicho de otro modo, organizar una institución deportiva bajo estos preceptos, le da sentidos nuevos a las posiciones de roles y normas dentro de una club deportivo, a la vez que le otorga validez y proyección al concepto “proceso” que en el ámbito futbolístico,  posee un uso antojadizo y abusivo.

20160502_pag_22_imagen_0001Por estos días, la hinchada lila y su dirigencia espera con ansias el fallo del recurso presentado en tribunales que podría declarar errado el dictamen de ANFP de desafiliación, y con ello seguir dándole el impulso ahora desde otros escenarios y con nuevos desafíos para un club que ha hecho del concepto colectividad su práctica y premisa mayor.

 

Jaime Rodríguez M.- Investigador Laboratorio Social del Deporte

El Fútbol en las ciudades a la sombra. La gesta de Chapecoense.

Cada observador mira a los equipos de fútbol desde donde se sitúa: quizás el ingeniero comercial lo piensa como un negocio, el kinesiólogo como una fuente laboral, el niño del barrio como la esperanza para surgir, el publicista como un objeto. Personalmente, antes de cualquier cosa soy de provincia y del club de mi ciudad, así que cuando veo un equipo de fútbol veo lo que para mí es importante, lo que creo que constituye tanto a mi equipo como a todos los demás; veo su historia y veo su gente. No los jugadores, sino –como dijo Bielsa- esa gente que es realmente indispensable en el espectáculo: el hincha.

Para hablar de la tragedia del Chapecoense creo que hay que viajar primero a Chapecó. Chapecó es una ciudad pequeña del interior del estado de Santa Catarina. Quizás a algunos les suene ese estado porque alberga a Florianópolis, clásico destino de las giras de estudios de colegios privados. Como podrán imaginar, Chapecó no es la ciudad más interesante de Santa Catarina, no atrae a los turistas, no tiene playa y conserva una tradición agrícola. Es decir, no tiene ninguno de los atractivos que todos conocemos de Brasil. A eso sumémosle un equipo de fútbol de bajo rendimiento, poco vistoso, sin mucha tradición y del que nadie nunca había escuchado hablar hasta hace unos meses. Fluminense, Flamengo, Vasco da Gama, Sao Paolo, Inter, Palmeiras, Santos, ¿dónde entra el Chapecoense ahí? No se puede pelear contra gigantes. Imagínense un equipo del estado de Santa Catarina peleando el Brasileirao.

David contra Goliat. Ni en sueños.

Pero Chapecoense tenía su fiel hinchada, y como toda hinchada tenía fe en su equipo. Quienes alentamos a un club sabemos que hay días en que nos dan gadescarga-2nas de entrar al camarín y decirle a cada uno de los jugadores que la mojen por favor, que ya estamos aburridos de perder, que por último le pongan sangre a esto. Todos hemos sentido esas ganas, pero todos después estamos ahí, el siguiente fin de semana, como siempre, porque finalmente todos tenemos esa fe que quizás ahora sí que lo damos vuelta. Y por qué no, si el fútbol se trata precisamente de eso: amor incondicional.

Sin desmerecer a los “clubes grandes”, creo que ese amor incondicional es más fuerte cuando es el club de tu ciudad, especialmente si es una ciudad como Chapecó: medio dejada de la mano de dios. Una ciudad donde no hay mucho que hacer, que siempre está a la sombra de otra más grande o más bonita, y una ciudad donde la gente se conoce. De esta forma, ir al estadio no es solamente ver la pelotita rodando por dos tiempos, sino que es también encontrarse con todo lo que lo hace a uno parte de su tierra. Camino al estadio ves a todos tus coterráneos con sus camisetas, familias enteras, y te encuentras con tus colores pintados en cada poste, en cada mural, en cada pared, y ves siempre a las mismas personas vendiendo maní, a los mismos guardias de seguridad que ya te revisan como diciendo “usted ya ha pasado por aquí antes”, y te ubicas más o menos donde siempre, y ahí ves de nuevo más o menos a la misma gente. Termina el partido y cualquiera sea el resultado, ya sabes nuevamente lo que te vas a encontrar: las mismas familias volviendo a casa, los mismos murales, postes y calles pintadas, los mismos hombres rematando el maní confitado y bueno, en la salida también está el sánguche de potito, eso no estaba cuando entramos.

La identidad de una ciudad está permeada por el club de fútbol que la representa, y cuando ese club no es tan vistoso, tan exitoso, tan lleno de glorias, te enamoras de la gente, te enamoras de esa fidelidad casi estúpida hacia los colores y de otros tarados como tú que están en las mismas cada fin de semana. El club pasa a ser más que el club, y ya es parte de tu vida, de quien tú eres.

Poco se sabe de la historia de todos los futbolistas caídos en Antioquia, Colombia. Por supuesto no todos son de Chapecó, pero sí parece evidente una identificación con los colores de la ciudad, y por cierto, con la gente misma. El proceso que vivió el equipo desde el año 2007 en adelante es hermoso y con tintes heroicos. Lograron campeonar cuatro veces en el Catarinense, que no es el Paulista pero que son estrellas más que celebradas en la localidad. Se vino el ascenso a la C, luego a la B y luego a la mítica A. Cuando Chapecoense llegó a la B nadie lo ponía entre los candidatos para el ascenso, pero los jugadores venían trabajando juntos hace años y no querían flaquear, confiaban en sus capacidades, en el trabajo colectivo, y tenían el respaldo de una ciudad entera. No tenían miedo de caer, porque venían levantándose del suelo. Y así, sin miedo y todos juntos, jugadores e hinchas, fueron enfrentando todos sus temores y lograron el año 2013 ascender a primera. Los Flamengo y los Fluminense ya no se veían por la televisión, ahora los enfrentaban de local con todo Chapecó detrás.

El 2014 terminaron en la posición 15 de 20, así que se salvaron del descenso. Mantenerse en la A parecía el objetivo que la prensa le pedía al modesto club, pero ellos querían más. En el 2015 la posición final fue 14 de 20. La ciudad ya estaba feliz. Pero para el 2016 había un cálculo que la ciudad no había hecho, o quizás no quería hacer para no ilusionarse: de los 6 cupos que tiene Brasil para la Copa Sudachapecoensemericana, el modesto Chapecoense podía  adueñarse de una. ¿Se imaginan lo que tiene que haber sido ese camarín, esa ciudad entera al saber que peleaban la Sudamericana? Estar ahí entre los grandes era suficiente premio, pero no podían quedarse así sólo con la satisfacción del cupo. Ahora además contaban con la mano de Caio Júnior que había entrenado al Palmeiras, al Gremio, al Flamengo. No se podía desperdiciar la oportunidad. Y no la desperdiciaron: cayó Cuiabá, Independiente, Junior y el poderoso San Lorenzo que hasta cuenta con ayuda divina. Las cosas se estaban dando, como se dice en jerga futbolística, y todo daba para soñar. Ascendidos el 2014 y ahora peleando una final de la Sudamericana. Era un sueño. Nadie imaginaba un despertar tan brusco.

Soy de Rancagua y soy de O’higgins. El día del accidente de nuestros 16 hinchas yo estaba en Pichilemu con mis amigos de toda la vida (todos rancagüinos). La caña se vio interrumpida rápidamente por llamados y mensajes de nuestras familias preguntándose si teníamos algún conocido entre quienes iban en ese bus. Si bien ninguno de los muertos era amigo nuestro, Rancagua es una ciudad chica y todos conocemos a alguien que perdió un hijo, hermano, primo, amigo; todos conocemos a alguien que casi toma ese bus, que casi pasa por Tomé, que casi viaja a Talcahuano y que vaya a saber uno por qué, decidió ver el partido por CDF.

Cuando uno viene de una ciudad pequeña y poco vistosa, así como Rancagua, así como Chapecó, el fútbol es más que los 90 minutos, trasciende a la cancha. Así, los triunfos y las derrotas se viven de una manera distinta, y para qué decir los dolores. En la VI región llevamos un luto permanente, una pena constante y un recuerdo imborrable de nuestros 16.

No puedo descarga-1dimensionar el dolor que debe estar sintiendo la gente de Chapecó en estos momentos. El mundo del fútbol está con ustedes, el mundo del esfuerzo está con ustedes, el mundo de los pequeños que soñamos con ser grandes está con ustedes.

Victoria León Porath.                                                                                                                       Socióloga, colaboradora Laboratorio Social del Deporte.

¿Generación o Programas de Trabajo? O ¿Por qué ganó la selección de fútbol de Chile?

La selección chilena logró en casi un año dos importantes títulos, ninguno de ellos conseguidos anteriormente. Hoy, todos participamos en una mega conversación para identificar los elementos que permitieron tales logros. En este marco, quisiéramos sostener que el factor más determinante que explica el éxito del seleccionado chileno es el modelo de juego y trabajo existentes desde el año 2007 hasta acá. Tal factor ha sido un catalizador de una buena generación de futbolistas y al relevarlo nos permite rechazar afirmaciones que ocultan las claves del éxito. La primera afirmación sostiene que el triunfo de Chile se debe a la llegada de superhéroes del fútbol y condiciona la continuidad del éxito a la aparición de otra “generación dorada”. Tal afirmación es común en los medios de comunicación, siendo conservadora y pesimista. La segunda una afirmación derivada de la búsqueda que realizó el fútbol nacional en décadas pasadas para conseguir el triunfo: incorporar la garra charrúa o la pasión argentina. Ninguno de esos factores nos llevó al triunfo, al contrario, lo que lo hizo fue algo distinto: la construcción de un modelo de juego basado en donde lo colectivo está por sobre lo individual, algo que justamente hoy no tienen ni Argentina ni Uruguay.

¿Cómo llegó Chile a ser una fuerza en lo colectivo? El principal catalizador de tal hecho fue la llegada de Marcelo Bielsa, quien generó un significativo cambio en la forma de gestionar y trabajar el grupo “selección nacional de futbol”. Aunque los detalles de su trabajo no los conocemos, si es posible observar procesos y resultados generales – cada día aparecen esos detalles y este texto se nutre en conocer los mismos a través de conversaciones con personas que estuvieron cerca del técnico-. Cinco características emergen de ese trabajo, el cual se ha proyectado a lo largo de 10 años y que marca una completa novedad con relación a la gestión de la selección desde la década de los 70 hasta acá.

1) El modelo de juego privilegia una posesión del balón vertical y agresiva, siempre mirando hacia el arco rival. Un modelo de juego que ha significado una posesión del balón dinámica y rápida, ocupando los espacios de manera inteligente y total. El modelo ha sufrido adaptaciones y desarrollos sin perder su esencia principal, pasando de ser un modelo con un sistema de organización en el campo relativamente rígido a otros muy dinámico y flexible. Además, ha sido un modelo que ha fortalecido todas las estructuras del jugador, especialmente las cognitivas referidas a los procesos de toma de decisión, comprensión del juego y aspectos socioafectivos relacionado a la interacción colectiva. En efecto, cada jugador tiene una gran comprensión de los espacios y tareas que le están asociadas en las distintas fases del juego.

Sociovisión 1: El modelo de juego de Bielsa. Análisis del gol de Chile frente a Argentina

2) Junto al modelo de juego, Bielsa instaló un modo de gestión del entrenamiento que amplió la comprensión de lo que es un jugador de fútbol. Desde Bielsa hasta hoy, en el seleccionado hay una mayor consciencia que junto a la plataforma condicional y coordinativa existe otra que es socio-afectiva, la cual involucra lo emotivo-volitivo, lo socioemocional y la creatividad. Ambas plataformas fueron desarrolladas en función de incorporar a la intensidad (física y cognitiva) como un sello absoluto del juego de Chile. La introducción de este aspecto le permitió a Chile ganar en agresividad para atacar y defender, y ser uno de los mejores equipos en las fases de transición ataque-defensa y defensa-ataque. En ese marco, Vidal y Aranguiz han crecido para convertirse hoy en los mejores volantes transicionales del mundo. Hoy Chile es el mejor expositor de la presión alta en el fútbol, lo cual es una literal bofetada a nuestra historia táctica, a nivel de selecciones, desde los 70’s hasta el 2007.

Transiciones y el principio de la Intensidad:

3) El modelo de trabajo de Bielsa definió una plataforma socio-afectiva única e innovadora que se mantiene hasta hoy. Es un modelo de relaciones sociales que privilegia la protección del grupo, la dignificación del sujeto futbolista, y una particular gestión de los egos, los cuales están subordinados a los intereses colectivos. Bielsa definió un número de consignas para la gestión de la selección que requerían un sustrato de relaciones sociales que favoreciera la concentración, el compromiso con el proyecto y la adopción de un modelo de juego novedoso para la cultura deportiva nacional. Tal logro fue apoyado por la “internacionalidad de los jugadores” (quizás lo más importante), una administración institucional consistente con el proyecto Bielsa en un comienzo y la semántica del éxito social en la sociedad chilena que encauzó inicialmente Bielsa de manera brillante.

4) El liderazgo del entrenador Bielsa le dieron inicialmente un perfil y un carácter al seleccionado que es único, y el cual se mantiene hasta el día de hoy. El principal efecto de tal liderazgo es lo siguiente: la relación entre el juego y el miedo. Con Bielsa se produce un cambio fundamental: dejamos de luchar contra el “miedo a perder” y comenzamos a batallar contra el “miedo a ganar”. Hay mucho que aprender de cómo el entrenador aprovechó las potencialidades psicológicas, deportivas y culturales de sus jugadores para realizar tal cambio. Quizás aquí se valió sustantivamente del trabajo de José Sulantay quien reunió a la mayoría de los jugadores que participaron del proyecto Chile a través de las selecciones sub20 en los mundiales 2005 y 2007. El DT coquimbano le dio un carácter psicológico muy especial a ambos grupos. Sembró componentes emocionales que sirvieron de base al proyecto de Bielsa y al resto de los entrenadores que han dirigido la selección hasta hoy. Algún día llegará el momento de entrevistar a Bielsa y conocer como gestionó la emocionalidad para transformar la cultura deportiva del grupo de seleccionados chilenos en los últimos 10 años.

La Plataforma socioafectiva y la gestión de los miedos:

5) El proyecto Chile es una idea y modelo de juego que lleva ya 10 años de desarrollo. Cuatro entrenadores han pasado por el mismo (Bielsa, Borghi, Sampaoli y Pizzi). El tiempo ya pasado da una pausa emocional y cognitiva para evaluar el trabajo de Borghi y el porqué de su salida. Un técnico convencido del buen trato al balón, pero que falló en los puntos 2 y 3 instalados por Bielsa. Los problemas de Borghi con el seleccionado nos enseñan la importancia de gestionar aspectos emocionales, emotivo-volitivos y habilidades blandas en procesos como el ‘Proyecto Chile’. El contraste con el éxito deportivo entre Sampaoli y Borghi muestra exactamente dicho punto. El Casildense gestionó bien esos puntos con su retórica acerca de la “rebeldía” y el “amateurismo”, consignas que hacían mención al propio desarrollo de su carrera como DT. Quizás es muy temprano para evaluar la gestión de Pizzi, sin embargo, más allá de aspectos tácticos y de organización de juego, el nuevo técnico no falló en los puntos 2 y 3 del modelo. Comprendió la importancia de la plataforma socio-afectica heredada desde Bielsa para potenciar creencias entre los jugadores. Aún más, el grupo vio algo en Pizzi que les hizo sentir que tenían algo en común: el entrenador no “tiene miedo” y no tiene “miedo a ganar”. En la reciente final, Pizzi dio una clase de ese valor cuando, después de la expulsión de Díaz, se mantuvo firme en su convicción de seguir jugando bajo la creencia ya asumida del grupo: siempre ir en busca del arco rival y de manera colectiva. Todo Chile discutía acerca de la pertinencia de la entrada de Silva por Fuenzalida, sin embargo el DT fue fiel al grupo, al modelo, a lo obrado por 10 años y basado en ello no tuvo temor a ganar, mientras el DT rival solo demostraba “miedo a perder”. Simplemente notable, un gran cambio, y lo que efectivamente nos permitió ganar.

10 años, 4 técnicos. El proceso de los 10 años en 10 minutos:

Rodrigo Figueroa – Coordinador Laboratorio Social del Deporte

Patricio Carvajal – Investigador Sociovideista Laboratorio Social del Deporte

Selección de Fútbol de Chile: El triunfo de lo colectivo por sobre lo Individual

La selección chilena ha ganado nuevamente un campeonato internacional.  Es un hecho que tiene un enorme impacto en lo deportivo y en la sociedad. En lo deportivo, el seleccionado chileno confirma que participa en el más alto nivel de la competencia en el mundo del fútbol. Con relación a la sociedad, el triunfo deportivo proyecta elementos que pueden ser sustantivos para la construcción de la misma. ¿Por qué ocurre esto? Simplemente porque el fútbol fluye a través de la sociedad y la sociedad fluye a través del fútbol.

Hay en el modo de jugar del seleccionado chileno un valor fundamental, un factor que ha sido esencial para su desarrollo y su éxito en los últimos años. Dicho aspecto es valorar lo colectivo por sobre lo individual como el factor chile campeon copa centenariofundamental para conseguir el éxito deportivo. Sobre este valor se han cimentado los éxitos recientes del seleccionado nacional. El
valorar lo colectivo por sobre lo individual ha sido el bálsamo o cemento social necesario para lograr una interacción virtuosa entre notables jugadores de fútbol.

¿Por qué el seleccionado chileno de fútbol llegó a tener como principal arma deportiva su desempeño colectivo?  ¿Qué podemos aprender de dicho proceso en el seleccionado nacional? ¿Cuáles herramientas desarrollaron tal valor de lo colectivo por sobre lo individual? ¿Cómo este fenómeno del seleccionado puede proyectarse sobre la sociedad? Intentaré responder a estas preguntas desarrollando tres aspectos que sintetizan una notable transformación organizacional y emocional en un grupo de jugadores de futbol para enfrentar el riesgo y la incertidumbre en un deporte de habilidades abiertas como es el fútbol, una metáfora de la sociedad.

Primero, para iniciar la transformación del seleccionado chileno y generar un modelo de juego basado en lo colectivo por sobre lo individual se requirió de un discurso y un líder: Marcelo Bielsa. Puedo decir con propiedad, ya que observo y vivo el fútbol desde el año 1981, que la selección chilena de fútbol nunca jugó como lo hizo a partir del segundo semestre del año 2007. No digo messi vs chileque no hubo buenos equipos y buenos jugadores, al contrario, todos ellos existieron, pero no jugaron de la forma en que lo definió el técnico argentino. ¿Que había de nuevo en Marcelo Bielsa y su idea de juego? Un método de trabajo que potenció las virtudes individuales bajo un esquema colectivo. El tiempo ha dado más claves de ese método, especialmente en cuanto a la forma de gestionar los egos, el modo de entender la funciones en el campo de juego, la forma de los movimientos de un equipo con altas exigencias coordinativas, en cómo planificar el entrenamiento y la información desarrollada respectos a las funciones de los jugadores y los aspectos del rival. Hubo con Bielsa un giro en cómo desarrollar la organización para la competencia, y eso fue fundamental.

Segundo, el método de Bielsa requirió de un sujeto futbolista distinto, un ciudadano distinto, y eso significó un trabajo de relojería constitucional para darle mayor dignidad a la profesión del futbol, es decir, llenarla de respeto. Para ello Bielsa y su equipo lucharon contra las propias culturas de la indisciplina en los jugadores, un hecho social, y contra el prejuicio que hay en la sociedad sobre el futbolista, y que lo asocia con la ignorancia. Algo con lo cual ya habían luchado los entrenadores Fernando Riera y Luis Álamos en la década del 60. Bielsa fue un promotor de una ciudadanía distinta para el futbolista y entendió que era fundamental para consolidar lo colectivo como plataforma para el éxito deportivo. El modelo de Bielsa empoderó nuevamente al futbolista del seleccionado, le otorgó un estatus distinto, le dio una mayor ciudadanía y entendió que eso era sustantivo para desarrollar una organización deportiva más compleja, más allá de las arengas o las exageraciones emocionales.

Tercero, al valorar lo colectivo como factor en el desarrollo deportivo permitió superar el aspecto intangible que definía las participaciones deportivas del seleccionado en el fútbol: el miedo a perder. Durante mi niñez, juventud y adultez, siempre asocie la disputa deportiva en el fútbol a nivel de selecciones con el “miedo a perder”. Siempre fui más pesimista que optimista, casi siempre creí más en la posibilidad de la derrota que en la del triunfo, muchas veces vi a los rivales como entes colectivos inalcanzables y vi en sus aspectos, como la garra charrúa o la pasión argentina, elementos que no tendríamos nunca para ganar. El seleccionado chileno borró de un plumazo todo eso en 10 años, y nos ha dejado otro desafío: “vencer el miedo a ganar”. Lo que pasó el domingo es que el “miedo a ganar” ya no es un elemento obstaculizador, sino algo a desafiar siempre. ¿Cómo fue posible eso? Incorporamos lo colectivo, un valor que ya no está presente en otros equipos, especialmente entre aquellos que nos ganaron siempre. Hoy, el seleccionado vive con naturalidad el ganar porque tiene ese factor que cataliza sus emociones y desempeños colectivos.

Sin embargo, cuando miramos a la sociedad chilena, vemos que el fenómeno del seleccionado nacional es paradójico. A pesar de que el éxito del seleccionado se basa en lo colectivo, el desarrollo reciente de la sociedad chilena ha tendido a desvalorizarlo e incluso a desconfiar del mismo como factor conducente al éxito. De hecho, de lo que menos se ha hablado en estas horas posteriores al triunfo es sobre lo colectivo como eje del éxito en el seleccionado chileno. ¿Por qué no hablamos de ello? Porque la selección de fútbol de Chile es un fenómeno organizacional que va a contracorriente de la sociedad chilena, caminan en direcciones opuestas. En los años recientes,  hay múltiples hechos que muestran la precariedad de lo colectivo en la sociedad chilena, con organizaciones sociales de base minimizadas, con ausencias de liderazgos que orienten lo colectivo de manera positiva y sin la búsqueda del protagonismo individual, con grupos sociales, principalmente las elites económicas y políticas, que son más bien el anti-equipo de la sociedad chilena. Vemos todos los días en la ciudad una convivencia deteriorada, una pérdida de la interacción social y el crecimiento de la desconfianza o la disputa histérica por los espacios de la ciudad. Todos los días hablamos del éxito del emprendedor y nunca valoramos que cada uno de ellos tuvo un equipo o un grupo de trabajo. Si algo tenemos que rescatar de la selección chilena es lo colectivo y ello nos da una bofetada gigantesca al cómo nos organizamos como sociedad y cuestiona las habilidades que usamos para las mismas, las cuales privilegian la agresión y el abuso emocional, institucional y físico contra el otro. Creo que llegó el momento de pensar seriamente en reentrenarnos nuevamente en lo colectivo y en buscar la forma y los métodos para hacerlo, y en ello el fútbol, en cuanto a juego y sus contemporáneos sistemas de entrenamiento, nos puede entregar una importante ayuda.

Rodrigo Figueroa Valenzuela

Profesor Departamento de Sociología y Entrenador de Fútbol (Estudiante tercer año INAF)

Coordinador Laboratorio Social del Deporte – Universidad de Chile

Elementos para el estudio de la crisis institucional del futbol chileno.

 

Jaime Rodríguez M.
Candidato a Magister en Ciencias Sociales con mención en Sociología de la Modernización
Universidad de Chile
Licenciado en Historia y Educación
Universidad de Valparaiso

 

La actual crisis del futbol chileno, remite a pensar y observar el transcurso de este deporte desde nuevas lógicas perspectivas, así, conviene también establecer que la gestión de este deporte en Chile en los últimos años ha asumido nuevas y diversas formas, al tiempo que son también diversos sus intereses y objetivos lo que de algún modo, tiene una estrecha vinculación con la obtención de resultados y éxitos deportivos.

Los cambios de los ejes normativos de la sociedad han vinculando también (afectándola en distintas dimensiones) a la institucionalidad futbolística chilena, muchos de estos cambios han determinado la acción de esta institucionalidad, así como la de sus actores y ciertamente  ha condicionado sus interacciones.

2296566
Santiago, 24 de mayo de 2016. El presidente de la Asociacion Nacional de Futbol Profesional Arturo Salah preside el consejo de presidentes en la sede de Quilin. Andres Piña/Photosport

Del igual modo el análisis de esta crisis y todas sus repercusiones, para el Sociólogo argentino,  Matias Godio:

            “Los clubes de fútbol, al igual que otras instituciones pertenecientes a la sociedad civil, son espacios privilegiados para observar modelos y valores de    gestión y dirección del poder que están presentes en el contexto político de         cada época. Si bien están provistos de una dinámica interna propia, por lo             que no pueden ser reducidos a meros “espejos” de lo que ocurre por fuera de      ellos, es claro que los cambios históricos no dejan de tener su impacto en su            interior.”

         (Godio ySazbon, XX, 63),

Desde esta mirada, las “maneras de observar” a las instituciones futbolísticas, demarcan no sólo la descripción de sus logros y fracasos, sino que también del tránsito de sus procesos de desarrollo a todo nivel, así como la duración de los mismos, al tiempo que instalan la condición de caracterizar de manera específica a la acción institucionalizada en un espacio socio temporal.

Sin ir más lejos, la actual crisis de la dirigencia futbolística chilena, es una expresión que pertenece al mismo orden de cosas en que se encuentra la dirigencia de otros deportes o actividades como el atletismo, la esfera de lo amateur e incluso el tenis en algún periodo, más aún, pertenecen al mismo orden de cosas en el que también encontramos en otras esferas de la sociedad vicios, malas prácticas, dolos y engaños similares, en diversas cantidades, dicho sea de paso.

El análisis de este tipo de crisis (particularmente en el deporte) propone de suyo un tránsito por el cual las ciencias sociales en general, no han manifestado un interés mayor o de un carácter más elaborado,

Decir esto, supone la siguiente premisa, analizar el deporte es más que describir los efectos que este tiene en la sociedad, sino que dar posibilidad de entender en el contexto social una serie de interacciones, relaciones, y dinámicas que son propia del espacio social en el cual lo institucional opera.

Esta hipótesis ofrece la posibilidad de analizar al actual estado de la actividad futbolística profesional y su crisis, asumiendo como elementos dinamizantes a lo menos tres elementos claves:

  • La incorporación de un nuevo modelo de administración en la actividad que es, propio de los lineamientos del mundo de lo financiero.
  • Las relaciones que a propósito de este modelo se modelo se originan a nivel  institucional de manera interna y externamente.
  • El papel de los actores en este nuevo ordenamiento. (jugadores, cuerpos técnicos, hinchas, etc.) y los modos de relación e interacciones que de allí se desprenden.

En este contexto, sin duda un análisis de carácter sociológico ofrece opciones de comprensión mas integrales y menos acotadas que las meras descripciones, ubicar en este sentido elementos de análisis más sustantivos que ofrezcan mejores perspectivas de investigación y conocimiento de las crisis, así como el de los elementos que las conforman y las distinguen, es una sumatoria que las ciencias sociales pueden asumir como un desafío a tener en cuenta.

Si vamos por ejemplo, sobre los elementos que en nuestra opinión conforman la crisis actual del fútbol chileno[1], seguramente tendríamos un abanico muy diverso y rico para analizar, lo que expresa una riqueza en la diversidad de fuentes de información que en este contexto son un aporte esencial a la comprensión del fenómeno, además de dar buena cuenta de nuevas formas de enfrentar las conducciones organizacionales en la institucionalidad futbolística.

Una tipología socio histórica de estas formas incurriría en analizar por ejemplo algunas hipótesis fácilmente contrastables, por ejemplo la premisa de que el fútbol es una actividad que solo es posible de estudiar cómo “canalizador de pasiones”, o (aún peor), que el fútbol sea el contemporáneo “opio del pueblo”; tesis ambas que pueden ser fácilmente derribadas con el solo hecho de darle una perspectiva de Imaginación Sociológica al enfoque y observar en ese orden de cosas, cuáles son los procesos de Continuidad y de Ruptura/Cambio en este actividad a modo de entenderla ya no como hecho aislados sino como parte de procesos de construcción de significados e interacciones “en” y “con” la sociedad.

En síntesis, un análisis del tema institucional en el fútbol, no puede remitirse como ya se ha dicho a elementos de descripción de los cuales se elaboren juicios limitados, sino que muy por el contrario, al entramado de interacciones y relaciones existentes a partir de las cuales es posible entender la crisis ya no como un desliz personal o como errores administrativos específicos, sino como parte de ciertas formas de conducción institucional, que cuando son erráticas, producen efectos en el desempeño de las diversas actividades deportiva en general y en el fútbol en particular.

                                                                                                                                                                                 

[1] Como son la estructura organizacional, los provechosos esquemas de negocios, la irreflexividad decisional de los dirigentes y sin duda la imposición de una cultura del derroche y el dolo dentro de la Asociación Nacional de Futbol Profesional, que trajo consecuencias, que aùn están por develarse.

Diálogos del Lab: La violencia en el fútbol chileno, las barras y estadio seguro

El Laboratorio Social del Deporte desarrolla Investigación, Docencia y también análisis y reflexión sobre la contingencia deportiva y social del país. En el siguiente vídeo podrán visualizar un diálogo reflexivo que intenta sentar algunas premisas para analizar la realidad futbolística en términos del espectáculo, la hinchada y la violencia que ha marcado la culminación del campeonato local chileno en las voces del Académico del Departamento de Sociología y Director del Laboratorio Social del Deporte, Rodrigo Figueroa y el Investigador del Laboratorio Social del Deporte, Patricio Carvajal.

“La crisis institucional del futbol en Chile: la sociedad fluye a través del fútbol y el fútbol fluye a través de la sociedad”

9859991fd52f4e3a8f5fa1d6e5d14235

A mediados de año, Chile conquistó su primera Copa América en el fútbol. Un logro importante para quienes viven en torno al fútbol y al mismo tiempo un hecho resignificado como un triunfo nacional por las elites políticas y económicas, y la ciudadanía en general. En términos específicos, el haber alcanzado la copa implicó un respaldo a la gestión institucional en el fútbol profesional y al mismo tiempo un bálsamo de paz para la clase política y económica, cuestionada por los casos de corrupción.

La semana pasada, el ex presidente del futbol chileno dejó el país, casi cumpliendo lo anticipado por Bielsa en su conferencia de despedida, renunciando a su cargo y siendo investigado por una corte federal de los Estados Unidos, esto en el marco de una investigación por coimas a dirigentes del fútbol sudamericano, hecho relacionado a la obtención de los derechos de televisación de futuras copas américas. Tal hecho, ha desencadenado otros eventos y un cúmulo de información que muestran la actual precariedad en la gestión institucional del fútbol en Chile. En efecto, sus propios actores la han calificado como un desastre y denota que el éxito deportivo del seleccionado chileno va en la dirección opuesta de la trayectoria institucional del futbol profesional en Chile.

35697_5645_12116936

Más allá de las acusaciones y los hechos de corrupción detrás de tales eventos, lo interesante es que la crisis desatada por la renuncia del presidente de la ANFP muestra una primera crisis estructural de la reciente reorganización del fútbol chileno a través de la privatización de los clubes. Junto a Sergio Jadue, hoy son cuestionados otros dirigentes, los cuales expresan el nuevo modo de organización y dirección del futbol impulsado por una modernización de la actividad basada en la transformación de los clubes en sociedades anónimas. En términos específicos este cuestionamiento apunta a tres aspectos principales.

Primero, la administración de los clubes redujo la gestión que los clubes hacen del intangible del fútbol, que es la pasión, a la mercantilización de la misma. Tal hecho ha generado que la única forma de tratar a los “hinchas” es el entenderlos como consumidores de productos, desde una entrada/asiento hasta camisetas en sus distintas versiones, lo cual ocurre en los clubes con mayor adhesión en el país.

Segundo, el conjunto de los clubes del futbol chileno y la ANFP han reducido la gestión por recursos económicos a la relación que sostienen con el CDF y la televisión. Tal hecho ha implicado que la mayoría de los clubes no tengan incentivos y ganas en mejorar sus espectáculos y la gestión de sus estadios para construir la fiesta del futbol. Aquí el tema no es el CDF o la televisión, de hecho el futbol debe y deberá convivir con la televisión, sino que el problema es que aquellos que gestionan el fútbol ven que la televisión es suficiente para desarrollar la actividad.

Tercero, los actuales dueños de los clubes administran la actividad a través de una gestión económica que busca obtener beneficios en el corto plazo. Una lógica de la gestión económica y toma de decisiones que reproduce la acción económica dominante en los mercados financieros. Por ello, el actual ethos cultural-económico dominante en el futbol se asocia a la especulación financiera, a la lucha por los paquetes accionarios, y a la desvinculación de todos aquellos intereses distintos a la búsqueda de la rentabilidad económica en el corto plazo, esta última que se traduce en la histeria por el sueño de la venta de un jugador joven o la relación entre campeonato, venta de camisetas y el valor de la acción en las bolsa). Lo paradójico, es que haciendo esto, los clubes “desvalorizan” su propio “producto”, algo que no tiene precio y que es incalculable, como es la pasión por un club y por el fútbol.

foto_0000000120151126173603

En los hechos recientes del fútbol chileno se expresan aspectos asociados al Chile actual y las ideas que las elites políticas y económicas han impulsado en las últimas décadas. Es decir, un conjunto de ideas que permean nuestra vida cotidiana y las formas de organización de la sociedad chilena. Por ejemplo, la gestión basada en la búsqueda de “eficiencia económica en el corto plazo”, la cual, tal como han mostrado los ejemplos recientes, no duda en quebrar sus propias barreras normativas y que legitima una ética del “vale todo”, lo cual se expresa coloquialmente en esa sentencia que el mismo Jadue (y muchos de los que dirigen en este país) les señalaba a sus colaboradores cercanos “hago bien la pega”. Como en toda crisis hay una oportunidad para cambiar esta forma de “hacer” en el fútbol. Puede ser una utopía descabellada y sin sentido de acuerdo al nuevo ethos cultural-económico que impone el neoliberalismo en el Chile actual, pero en el fútbol hay algo que puede ser una barrera para dicha forma de hacer: la pasión y el amor por la actividad y un club. Algo que no puede ser reducido (que se resiste) a una mercancía. De ahí, que hoy exista la posibilidad de hacer algo distinto, traer nuevas formas de organización y realización de la actividad, un desafío que tienen los actores del fútbol para tratarlo como algo que va más allá del mercado.

Rodrigo Figueroa y Patricio Carvajal