Selección de Fútbol de Chile: El triunfo de lo colectivo por sobre lo Individual

La selección chilena ha ganado nuevamente un campeonato internacional.  Es un hecho que tiene un enorme impacto en lo deportivo y en la sociedad. En lo deportivo, el seleccionado chileno confirma que participa en el más alto nivel de la competencia en el mundo del fútbol. Con relación a la sociedad, el triunfo deportivo proyecta elementos que pueden ser sustantivos para la construcción de la misma. ¿Por qué ocurre esto? Simplemente porque el fútbol fluye a través de la sociedad y la sociedad fluye a través del fútbol.

Hay en el modo de jugar del seleccionado chileno un valor fundamental, un factor que ha sido esencial para su desarrollo y su éxito en los últimos años. Dicho aspecto es valorar lo colectivo por sobre lo individual como el factor chile campeon copa centenariofundamental para conseguir el éxito deportivo. Sobre este valor se han cimentado los éxitos recientes del seleccionado nacional. El
valorar lo colectivo por sobre lo individual ha sido el bálsamo o cemento social necesario para lograr una interacción virtuosa entre notables jugadores de fútbol.

¿Por qué el seleccionado chileno de fútbol llegó a tener como principal arma deportiva su desempeño colectivo?  ¿Qué podemos aprender de dicho proceso en el seleccionado nacional? ¿Cuáles herramientas desarrollaron tal valor de lo colectivo por sobre lo individual? ¿Cómo este fenómeno del seleccionado puede proyectarse sobre la sociedad? Intentaré responder a estas preguntas desarrollando tres aspectos que sintetizan una notable transformación organizacional y emocional en un grupo de jugadores de futbol para enfrentar el riesgo y la incertidumbre en un deporte de habilidades abiertas como es el fútbol, una metáfora de la sociedad.

Primero, para iniciar la transformación del seleccionado chileno y generar un modelo de juego basado en lo colectivo por sobre lo individual se requirió de un discurso y un líder: Marcelo Bielsa. Puedo decir con propiedad, ya que observo y vivo el fútbol desde el año 1981, que la selección chilena de fútbol nunca jugó como lo hizo a partir del segundo semestre del año 2007. No digo messi vs chileque no hubo buenos equipos y buenos jugadores, al contrario, todos ellos existieron, pero no jugaron de la forma en que lo definió el técnico argentino. ¿Que había de nuevo en Marcelo Bielsa y su idea de juego? Un método de trabajo que potenció las virtudes individuales bajo un esquema colectivo. El tiempo ha dado más claves de ese método, especialmente en cuanto a la forma de gestionar los egos, el modo de entender la funciones en el campo de juego, la forma de los movimientos de un equipo con altas exigencias coordinativas, en cómo planificar el entrenamiento y la información desarrollada respectos a las funciones de los jugadores y los aspectos del rival. Hubo con Bielsa un giro en cómo desarrollar la organización para la competencia, y eso fue fundamental.

Segundo, el método de Bielsa requirió de un sujeto futbolista distinto, un ciudadano distinto, y eso significó un trabajo de relojería constitucional para darle mayor dignidad a la profesión del futbol, es decir, llenarla de respeto. Para ello Bielsa y su equipo lucharon contra las propias culturas de la indisciplina en los jugadores, un hecho social, y contra el prejuicio que hay en la sociedad sobre el futbolista, y que lo asocia con la ignorancia. Algo con lo cual ya habían luchado los entrenadores Fernando Riera y Luis Álamos en la década del 60. Bielsa fue un promotor de una ciudadanía distinta para el futbolista y entendió que era fundamental para consolidar lo colectivo como plataforma para el éxito deportivo. El modelo de Bielsa empoderó nuevamente al futbolista del seleccionado, le otorgó un estatus distinto, le dio una mayor ciudadanía y entendió que eso era sustantivo para desarrollar una organización deportiva más compleja, más allá de las arengas o las exageraciones emocionales.

Tercero, al valorar lo colectivo como factor en el desarrollo deportivo permitió superar el aspecto intangible que definía las participaciones deportivas del seleccionado en el fútbol: el miedo a perder. Durante mi niñez, juventud y adultez, siempre asocie la disputa deportiva en el fútbol a nivel de selecciones con el “miedo a perder”. Siempre fui más pesimista que optimista, casi siempre creí más en la posibilidad de la derrota que en la del triunfo, muchas veces vi a los rivales como entes colectivos inalcanzables y vi en sus aspectos, como la garra charrúa o la pasión argentina, elementos que no tendríamos nunca para ganar. El seleccionado chileno borró de un plumazo todo eso en 10 años, y nos ha dejado otro desafío: “vencer el miedo a ganar”. Lo que pasó el domingo es que el “miedo a ganar” ya no es un elemento obstaculizador, sino algo a desafiar siempre. ¿Cómo fue posible eso? Incorporamos lo colectivo, un valor que ya no está presente en otros equipos, especialmente entre aquellos que nos ganaron siempre. Hoy, el seleccionado vive con naturalidad el ganar porque tiene ese factor que cataliza sus emociones y desempeños colectivos.

Sin embargo, cuando miramos a la sociedad chilena, vemos que el fenómeno del seleccionado nacional es paradójico. A pesar de que el éxito del seleccionado se basa en lo colectivo, el desarrollo reciente de la sociedad chilena ha tendido a desvalorizarlo e incluso a desconfiar del mismo como factor conducente al éxito. De hecho, de lo que menos se ha hablado en estas horas posteriores al triunfo es sobre lo colectivo como eje del éxito en el seleccionado chileno. ¿Por qué no hablamos de ello? Porque la selección de fútbol de Chile es un fenómeno organizacional que va a contracorriente de la sociedad chilena, caminan en direcciones opuestas. En los años recientes,  hay múltiples hechos que muestran la precariedad de lo colectivo en la sociedad chilena, con organizaciones sociales de base minimizadas, con ausencias de liderazgos que orienten lo colectivo de manera positiva y sin la búsqueda del protagonismo individual, con grupos sociales, principalmente las elites económicas y políticas, que son más bien el anti-equipo de la sociedad chilena. Vemos todos los días en la ciudad una convivencia deteriorada, una pérdida de la interacción social y el crecimiento de la desconfianza o la disputa histérica por los espacios de la ciudad. Todos los días hablamos del éxito del emprendedor y nunca valoramos que cada uno de ellos tuvo un equipo o un grupo de trabajo. Si algo tenemos que rescatar de la selección chilena es lo colectivo y ello nos da una bofetada gigantesca al cómo nos organizamos como sociedad y cuestiona las habilidades que usamos para las mismas, las cuales privilegian la agresión y el abuso emocional, institucional y físico contra el otro. Creo que llegó el momento de pensar seriamente en reentrenarnos nuevamente en lo colectivo y en buscar la forma y los métodos para hacerlo, y en ello el fútbol, en cuanto a juego y sus contemporáneos sistemas de entrenamiento, nos puede entregar una importante ayuda.

Rodrigo Figueroa Valenzuela

Profesor Departamento de Sociología y Entrenador de Fútbol (Estudiante tercer año INAF)

Coordinador Laboratorio Social del Deporte – Universidad de Chile

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