Chile campeón: ¿Y ahora qué?

 

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Chile es campeón de América. Ya decantó la angustiante definición con el favorito del torneo y los recuerdos del penal perfecto de Matías Fernández y la genialidad del tocopillano Alexis Sánchez junto con la victoria, la gloria y el campeonato nos pertenecen para siempre. Con la tranquilidad de tener la copa en las vitrinas, ofrecemos un análisis futbolístico y sociológico del campeonato que realizó nuestra selección y también del proceso socio histórico en el que se enmarca el reciente título continental conseguido por el combinado nacional.

Partiré señalando algunos alcances del torneo. Primero, diré que Chile organizó lo que parece la Copa América más competitiva del último tiempo. Antes del campeonato se habló en todos los medios de los candidatos al título: Argentina finalista del mundial, favorito. Colombia consolidando el trabajo de Pékerman. Brasil, herido pero con sed de revancha de la mano de Dunga. Uruguay campeón vigente. Chile, local y con la opción de consolidar un proceso que inició en 2007. Hasta aquí había 5 candidatos al título, más Perú y Paraguay que comenzaban nuevos procesos que se ponían tempranamente a prueba (a mi juicio ambos aprobaron con creces llegando a semifinales). En síntesis, Chile logró el título de campeón de América en un torneo donde – sin exagerar- 7 países podrían haber levantado el trofeo. Esto le da una plusvalía mayúscula a lo realizado por la escuadra de Sampaoli.

En segundo lugar, el torneo continental ocurrió con una antesala que podría definirse como el escándalo más grande en la historia de la organización del fútbol mundial. Un mes antes del inicio de la Copa América, los agentes suizos sacaban de las camas del hotel a importantes dirigentes de la FIFA, salpicando incluso a los cabecillas Blatter y Grondona. Tanto se extendió el cuestionamiento que el presidente de nuestro fútbol, también interpelado, días antes de la Copa declaraba sobre la justificación de los depósitos y los orígenes de los dineros recaudados en la cuenta de la ANFP. Aquello instaló una atmósfera de desconfianza hacia las autoridades del fútbol, lo que, en el contexto chileno, se sumó a los conflictos políticos que explotaban simultáneamente, interpelando directamente a la élite política chilena a causa del tráfico de influencias del hijo de la presidenta Michelle Bachelet, el fraude al fisco realizado por las empresas Penta y SQM para el financiamiento de campañas electorales de políticos de la Derecha y la Nueva Mayoría.

En tercer lugar, la institucionalidad del fútbol chileno (bajo la presión del medio por los escándalos del fútbol y la política) tuvo la difícil misión de hacerse cargo de la gestión de un espectáculo de alcance continental y global. Existió aquí una correcta evaluación de los medios como de los hinchas visitantes. La infraestructura se puso satisfactoriamente a prueba, (por suerte no llovió un solo día durante el mes de Junio), las delegaciones transitaron a lo largo del país por las distintas sedes dispuestas y la planificación se cumplió sin mayores sobresaltos que los habituales. Medios venezolanos, como el programa De Chilena de TeleSur, cubrieron la otra cara de la copa, esa que desnudaba el carácter del hincha de la selección como un consumidor de “La Roja”. Aquel hincha de los $US 15.000 per cápita que acude al fútbol organizado por los intereses privados del mundo financiero, pues en el fútbol actual y en esta Copa América, los bancos construyen la imagen del fútbol, del éxito y del espectáculo.

chile campeon 3Paralelamente, hicieron eco algunas manifestaciones sociales de estudiantes y profesores, sobre las que la Selección Chilena mostró una señal de involucramiento, especialmente con la causa docente manifestando abiertamente su apoyo, y como pocas veces, tomando posición desde el fútbol sobre una temática relativa a lo social.

Como cuarto punto, hablaría de la evolución futbolística en términos colectivos. Me refiero especialmente a lo demostrado por El Equipo en el partido frente a la selección Uruguaya. En ese partido Chile expuso el atributo de la paciencia en el manejo y traslado del balón de un lado a otro en la búsqueda y creación de espacios. Mostró convicción al protagonizar el encuentro persiguiendo la victoria. Exhibió su carácter al superar ampliamente en los duelos individuales a los uruguayos, no con fuerza, sino con el atrevimiento y la valentía de jugar al fútbol. Estas características corresponden a una evolución del juego colectivo, cuyo principal responsable es el técnico. En efecto, Jorge Sampaoli supo actualizar nuevas posibilidades, permitiendo la evolución del sistema, lo que facilitó los continuos procesos de toma de decisión de los futbolistas en la cancha. Desde un punto de vista sociológico, podríamos definir como intangibles sociales los elementos subrayados. Una innovadora forma de entender estos emergentes, que resultan de la interacción social reiterada en dinámicas y metodologías de entrenamiento predefinidas para fortalecerlos. El resguardo defensivo, la elaboración equilibrada del juego de ataque manteniendo la cuota necesaria de intensidad y atrevimiento, son, sobre todo el resultado de un proceso de maduración del equipo desde el punto de vista futbolístico pero también en alguna medida de los intangibles sociales, que son el sustrato invisible sobre el que se funda cualquier transformación futbolística.

Probablemente este proceso de transformación/maduración se inició luego del partido que Chile pierde 0-2 con Holanda en el mundial de Brasil el año 2014. En aquel partido, Louis Van Gaal dio un golpe inesperado: alteró los principios que parecían inamovibles en la escuela holandesa que en la primera fecha apabulló a los campeones del mundo 5-1; y al enfrentar a Chile, salió a esperar. Cedió el protagonismo a Chile y de contra nos mató. Probablemente esa fue una lección importante para Sampaoli, que entendió que podía evolucionar su juego radicalizado en ataque y alcanzar la maduración. Es decir, si Van Gaal pudo convencer a Sneijder que estuviera pegado a Marcelo Díaz y a Robben que bajara a marcar las subidas de Eugenio Mena ¿Por qué él no podría convencer a Charles Aránguiz, Marcelo Díaz y Arturo Vidal de salirse de la dicotomía de ser defensas o atacantes y jugar permanentemente en el limbo transicional del juego? Enfrentar a estos tres volantes, que no son ni completamente atacantes ni defensas, sino que habitan en la línea transicional del juego pisando ambas áreas (Defensa-Ataque, Ataque-Defensa), debió ser un martirio para los argentinos en la final de la Copa América.

chile campeon 4En quinto lugar, rescataría algunos simbolismos en el despliegue de la selección. Por ejemplo el gol de Gary Medel a los bolivianos es de un verdadero crack, demostrando que es posible combinar timing defensivo para cubrir la espalda de Pepe Rojas con clase y categoría para definir. El mismo Gary demostró en la final que es capaz de imponerse con barrio y agresividad ante el mejor jugador del mundo. Gary termina por construirse como ícono y referente para la sociedad chilena, encarnando algunos valores como el sacrificio, la pasión, el trabajo duro y la evidencia empírica de que es posible pararse de igual a igual frente a rivales que parecen superiores y a fantasmas del pasado que convocan al fracaso.

Alexis Sánchez, Charles Aránguiz, Marcelo Díaz, Claudio Bravo, Mauricio Isla, Jean Beausejour, Jorge Valdivia, Eduardo Vargas, Gonzalo Jara y Arturo Vidal son también referentes, pero juntos son más que la suma de las partes. Es el propio colectivo el que transmitió un mensaje a la sociedad. Ese mensaje de que con convicción y trabajo a conciencia se puede alcanzar el objetivo, porque al final, lo más importante es que este grupo nos ofrece una metáfora sobre cómo alcanzar la victoria, canalizando la rebeldía, el atrevimiento y la valentía a través del colectivo. La selección chilena de fútbol se construyó, como una sociedad que se organiza, se defiende y busca alternativas para solucionar sus problemas. Es el relato que nosotros, quienes vivimos esta gesta deportiva, contaremos a nuestros hijos, hijas, nietos y nietas. Porque esta generación escribió hoy la memoria del mañana, esa memoria que narrará el proceso desde la llegada de Bielsa que realiza el giro estructural hasta la maduración del equipo de Sampaoli. Es sin duda un mensaje que el fútbol entrega a la sociedad, seguramente con muchas más claves de las que expongo aquí, pero que impactará en que nuestros niños y niñas ya no crecerán en la mediocridad escuchando que “la raza es la mala” o que sólo ganaremos cuando “pongamos huevos”. El fútbol y la vida son mucho más complejos que eso y no se reducen a explicaciones simplistas como aquellas.

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Hoy, de cara a comenzar una nueva eliminatoria para el mundial de Rusia, sabemos que en la primera fecha enfrentaremos a Brasil y no reímos nerviosamente ni apretamos los dientes. Hay algo nuevo, algo distinto. Somos campeones por primera vez y como sociedad debemos preguntarnos si estamos preparados para ser campeones en otros ámbitos. Educación y Salud son temas graves y ahí estamos perdiendo por goleada. No creo que el fútbol nos enseñe todo, pero si al menos muestra un camino, construye una identidad, una metáfora de que las cosas sí pueden ser distintas y que lo estructural de la derrota se puede transformar, así como también lo que nos define como sociedad.

Patricio Carvajal Paredes. Investigador Laboratorio Social del Deporte

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