Crack Vidal. De Rey Arturo a Arturito. Un fenómeno de la sociedad chilena.

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Dentro de la Copa América, ha sucedido un hecho de impacto mundial. Arturo Vidal, figura y “todo campista” de la Juventus y seleccionado chileno tuvo un accidente que por poco no termina en una tragedia mayor. Este hecho ha despertado el interés del Laboratorio Social del Deporte para plantear algunas discusiones que se suscitan a raíz de lo acontecido.

En primer lugar, esto sucedió en la tarde libre que el Entrenador Jorge Sampaoli dispuso para el plantel. Esto plantea la primera -y recurrente- discusión sobre los permisos y días libres que se dan a los futbolistas dentro de una competencia de alto nivel. Aquí se tensionan al menos tres posiciones. Una de ellas es la que defiende la concentración absoluta de los jugadores, la segunda es un régimen de libertad total y la tercera una mixtura de ambas. Hay ejemplos exitosos y fracasos rotundos de todas ellas. Cómo olvidar la concentración de casi 2 meses de la selección chilena previo al mundial de España 82′ como estrategia del técnico Luis Santibáñez. Con el tiempo los jugadores han señalado lo terrible de la experiencia del encierro y cómo aquello impactó en el desgaste de las relaciones sociales al interior del equipo. Contrapuesto a esta experiencia, está lo sucedido en la selección holandesa en el mundial de Alemania 74′. En aquella oportunidad los futbolistas concentraron con sus familias en un régimen de libertad de consumo de alcohol y alimentación. Conocidos son los resultados de aquella selección. Fundadora del fútbol total de manos del general Rinus Michels: La Naranja Mecánica.

Este hecho, no es menor, pues pone en discusión el uso de la libertad otorgada en un contexto de competencia, pero también pone en relevancia los contextos a los cuales se enfrentan los futbolistas y allí, la sociología tiene algo que preguntarse: ¿Por qué Vidal no se comporta de la misma manera en la Juventus o en el Bayer Leverkusen? La hipótesis -aceptada a la luz de los hechos- es que, el Vidal profesional europeo, que es capaz de jugar como uno de los mejores del mundo en los estadios de Europa, en Chile es invisibilizado. Nos gusta más el Arturito de Colo Colo, pues en la sociedad chilena existe la tendencia a infantilizar el comportamiento de nuestros cracks y “El Rey Arturo” pasa rápidamente a ser “Arturito” y aquí cito al Profesor Rodrigo Figueroa quien describe bien esto al señalar que en Chile “Estamos pendientes de sus faltas para criticarlos, pero en el fondo nos gusta su choreza” (El Profesional invisible. Las Últimas Noticias, Santiago de Chile, 16 de Noviembre de 2012. P4. col. 3. Sección Deportes). La interacción de esta variable que propone el entorno social y cultural era observado e intervenido por Marcelo Bielsa. De hecho, los futbolistas llegaban al aeropuerto y se dirigían directo a Juan Pinto Durán, manteniendo de algún modo esa “burbuja de profesionalismo” y retardando el contacto con el entorno que “contamina” a determinados jugadores. Figueroa vuelve y cierra señalando que “El Gran secreto de Bielsa fue ir contra la historia del deporte en Chile y de la infantilización de sus estrellas. Trató a los futbolistas como profesionales y mantuvo distancia, reforzó a los jugadores como sujetos con propiedad y derechos. Lo que en realidad pasó con Bielsa fue la dignificación del jugador de fútbol.”

En segundo lugar, observamos que el “mal uso del tiempo de descanso” por parte de Arturo Vidal, más allá de los enjuiciamientos individuales que pudiéramos realizarle, refleja una fractura en el liderazgo de quien conduce el proceso de la selección chilena, pues expresa una pérdida de respeto y de credibilidad respecto a la función del futbolista en la selección chilena en esta Copa América.

Jorge-Sampaoli-y-Arturo-Vidal

En tercer lugar, este hecho produce la emanación de las distintas voces de diversos sectores de la sociedad. Los medios de comunicación han mostrado manifestaciones de apoyo en la comisaría y en los tribunales de garantía. En redes sociales los ciudadanos han expresado su profunda rabia y decepción con la conducta de Arturo. ¿Por qué un sector importante de la sociedad apoya a Arturo Vidal? ¿Por qué no sucede lo mismo con una figura pública ligada a la política? La razón principal es porque la vinculación del pueblo chileno con el fútbol es que este es definido como una constante fuente de esperanza y alegría, es una vinculación emocional. Al contrario, la política es un espacio distante y hoy la coyuntura mantiene instalada una profunda desconfianza en los líderes políticos en lo que podría definirse como la crisis más grave postdictadura de la élite política nacional.

En cuarto lugar, el conductor de la selección, Jorge Sampaoli ha perdonado a Arturo Vidal señalando que “no le nace sancionar deportivamente a un futbolista por haber cometido un error”. Este hecho es lapidario y quizás sentencia el fin de una época gloriosa de buen fútbol de una gran generación. ¿Por qué señalo esto? Porque el mensaje que desde el año 2007 (post Puerto Ordazo) hasta ahora se estaba recibiendo, era que el fútbol chileno estaba transformándose precisamente porque más allá de obtener resultados inmediatos por sí mismos, se acentuaba la nobleza de los recursos utilizados en la búsqueda del ganar. Un mensaje -a estas alturas bíblico- de la experiencia de Marcelo Bielsa en el seleccionado nacional. La señal de Sampaoli, es que no está dispuesto a tranzar la inclusión o exclusión de un elemento clave en su sistema de juego a pesar del comportamiento que este pudiese presentar en medio de una competencia internacional. Es por lo tanto, una señal valórica, también moral sobre lo que hoy día importa. Se instaló nuevamente la idea de que “Chile gane algo alguna vez”. Es la vuelta del resultadismo por sobre la predilección del método, es la fractura definitiva del mensaje de Sampaoli y del Chile nuevo que imaginamos a partir del fútbol, porque todos creímos que es posible, a pesar de las dificultades estructurales, a pesar de nuestra historia y a pesar del derrotismo cultural continuo que afecta a nuestra sociedad.

arturito

Finalmente, Vidal pide disculpas públicas y en emotiva declaración nos pone en contradicción con lo que somos y lo que queremos ser. Finalmente hoy Arturo volvió a ser Arturito, propiciado por el síntoma de esta sociedad. Posiblemente las madres y padres de Chile vieron en Vidal a su propio hijo, cometiendo las mismas faltas, arrepintiéndose y disculpándose por no haberse comportado como el profesional que es. Más que juzgar a Arturo, que tiene la principal e ineludible responsabilidad en este hecho, debemos preguntarnos si como sociedad estamos preparados para ver a nuestros deportistas y a nuestros referentes como profesionales que desarrollan una actividad deportiva al más alto nivel, si estamos preparados para enfrentar nuestros problemas sociales no resueltos como la educación, la salud y un eventual proceso constituyente por señalar algunos focos críticos. Quizás, el día que como ciudadanos estemos a la altura, estaremos preparados para ser campeones.

Patricio Carvajal Paredes.

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