“La sociedad chilena debe darle mayor valor a la idea de entrenarnos”

ENTREVISTA con RODRIGO FIGUEROA

Por Gisela Torres, fotografía Waldo Burgos

El Laboratorio de Sociología del Deporte (LSD), situado en el departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, nace como una iniciativa que el sociólogo y entrenador de fútbol Rodrigo Figueroa desarrolla en conjunto con el sociólogo Patricio Carvajal. Sin precedente en el campo de la sociología en Chile, el Laboratorio es un espacio abierto a la investigación y a la habilitación en materia deportiva; todo ello, en el marco de un ejercicio profesional que apuesta a favor de una interacción social vinculante y de impacto en la civilidad.

¿Cuéntame cómo nació la idea del laboratorio?

El Laboratorio Social del Deporte en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile nace a partir de varias experiencias personales e institucionales. Quizás la más significativa, fue la tesis que realizó Patricio Carvajal en el año 2012 como alumno de la carrera de sociología y en la cual yo participé como su profesor guía. Aquella tesis tenía que ver con el fútbol y en ello teníamos afinidades e intereses comunes.

Patricio me presentó una primera propuesta, la cual trataba acerca de la organización en el fútbol amateur. Sin embargo, llegamos a la conclusión que no había mucha novedad en lo que íbamos a hacer, una típica aproximación sociológica evaluando una organización social. Conversando y conversando nos fuimos dando cuenta de que había una figura que podía ser de nuestro interés: El entrenador de fútbol. Por supuesto, teníamos en mente el fenómeno social y cultural que había significado la presencia de Marcelo Bielsa; las conversaciones acerca de la figura del entrenador argentino fue el catalizador que nos motivó observar la praxis de los entrenadores de fútbol. Una vez que definimos el objeto de la tesis nos embarcamos en un trabajo que representaba toda una novedad. De hecho, cuando comenzamos la investigación no encontramos otras tesis sobre los entrenadores enfocadas desde la sociología; de verdad disfrutamos mucho haciendo la tesis. Ese fue el impulso inicial del LSD.

Era un desafío para nosotros plantear desde la sociología, por qué el entrenador podía ser un objeto de indagación sociológica.

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¿Por qué lo sería?

El entrenador siempre ha sido entendido desde una perspectiva deportiva, periodística (biográfico) o psicológica; Pero, nosotros teníamos otra inquietud: ¿Cómo el entrenador puede constituirse en un objeto de análisis sociológico? Y ahí fuimos configurando este objeto, fuimos dándonos cuenta que efectivamente la sociología tenía capacidades para generar un relato sobre las prácticas del entrenador de fútbol. Y ese relato consistió en sostener desde lo teórico, que las prácticas de los entrenadores de fútbol, el cómo define una sesión de entrenamiento, cómo piensan el juego, el cómo enseña el juego, el cómo lo viven, eran fenómenos definidos desde la sociedad.

Eduardo Galeano en “Ojos rojos”, el documental acerca de la selección chilena dirigida por Marcelo Bielsa, hace una afirmación: “dime de dónde eres y te diré cómo juegas el fútbol”. Esa afirmación quiere decir que si tú vienes de Brasil juegas el fútbol de una forma, y si vienes de Chile lo juegas de otro modo; Bueno, nosotros parafraseamos tal afirmación y planteamos la siguiente afirmación: “dime de dónde eres y te diré cómo te enseñaron el fútbol.”

Y ahí, en ese momento, se estructura la respuesta a nuestra pregunta de investigación; y asumimos como hipótesis que los entrenadores chilenos tenían cierta forma de ser, un modo de hacer, lo cual era determinado socialmente. Pues bien, eso fue lo que buscamos y encontramos a través de la investigación.

¿Fue una tesis investigativa?

Fue una tesis investigativa, Patricio trabajó con 18 entrenadores, 9 entrenadores amateurs y 9 entrenadores del fútbol profesional. Fue una buena investigación y Patricio hizo un fantástico trabajo asistiendo a los lugares de entrenamiento y conversando mucho con los entrenadores. Para mí, la conclusión más importante de la tesis, fue que el relato de las tareas de enseñar el fútbol, el definir una formación o una estrategia, el sentido del juego o el preparar un equipo tienen un rasgo común: la mayoría de los entrenadores apelan a la “disciplina” como el eje fundamental del éxito en estas tareas.

¿Cómo entienden los entrenadores la disciplina?

De acuerdo a los discursos registrados en la tesis, creo que los entrenadores entienden la disciplina como un recurso para subordinar al otro, en este caso a los jugadores; y más interesante aún, de los relatos se desprendía que los entrenadores asumían que a los jugadores les gustaba que fueran subordinados.

Discutimos muchas veces con Patricio si esto era un hecho similar en Perú, Argentina o Brasil. Mi conclusión es que no; tiendo a pensar que en estos países la disciplina no es el factor central para explicar el éxito deportivo en el fútbol competitivo, por ejemplo. Por ejemplo, en el caso argentino lo que podríamos encontrar es que el elemento común hallado entre los entrenadores para estructurar sus tareas es “la pasión”; En Argentina sería sobre aquel intangible a partir del cual se organizan y se producen las relaciones entre entrenadores-futbolistas.

Pues bien, entonces tenemos dos elementos intangibles que producen y reproducen la relación entre entrenadores y futbolistas en dos países distintos. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta parece estar en los modos en que la sociedad influye en las acciones pedagógicas o entrenamientos vinculados a un deporte como el fútbol. Y en el caso de Chile se visibiliza cómo el autoritarismo y su lógica disciplinaria, tan características de nuestro país, han sido intangibles sociales fundamentales en la organización de la praxis social, inclusive en la de los entrenadores de fútbol.

En efecto, esta característica parece expresarse en muchas formas. Por ejemplo, el fracaso de algunos técnicos argentinos en Chile podría ser explicado por el hecho de que no logran visualizar que la relación con sus jugadores en Chile debería estar marcada por el código de la disciplina y no el de la pasión.

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¿Nacieron más investigaciones en base a esas conclusiones?

Ahora estamos trabajando en ampliar esta investigación y sumar nuevas aristas a nuestro trabajo. La tarea fundamental que nos convoca es conocer y estudiar el modo en que la sociología podría ayudar a potenciar los sistemas entrenamiento del fútbol o los deportes colectivos, las funciones de un entrenador, o la reflexividad organizacional de una entidad deportiva. Todos estos elementos deberían contribuir a desarrollar proceso que apunten a competir de mejor forma, a potenciar el proceso para valorizar el entrenarse.

Queremos ampliar la investigación sobre los entrenadores y el objetivo es entrevistar a técnicos brasileños, argentinos y uruguayos. Ahora estamos buscando recursos para ello y replicar la investigación de Patricio en otros países. También estamos impulsando cátedras a nivel de pregrado y actividades de extensión, desde la Facultad de Ciencias Sociales, para difundir el conocimiento que estamos generando sobre los sistemas de entrenamiento y cómo la sociología puede influir en ella. Por ejemplo, una de las tareas de un entrenador es liderar. En los tiempos que correr, ello implica no solo ser líder con relación a los jugadores, sino también con respecto a cuerpos técnicos que son cada día más complejos. Imagina que un entrenador contemporáneo debe liderar un proceso de toma de decisiones a partir de múltiples y variadas informaciones, que van desde los intangibles sociales que pueden observarse en la relación con sus jugadores a aspectos que derivan del análisis del vídeo, la estadística deportiva, cada vez más compleja, o del análisis fisiológico de los jugadores (cada día más completo). Hoy el entrenador profesional y su cuerpo técnicos son máquinas de tomar decisiones, cada vez más complejas y sometidas a fuertes presiones, lo que pocas actividades deportivas y no deportivas tienen.

La peculiaridad de un entrenador de fútbol es que observa lo que otros no ven. Él tiene una cierta y educada capacidad de observación con relación al juego y sus variables. Es la especificidad que lo diferencia del hincha, del dirigente y del periodista o comentador futbolístico. Para nosotros en el LSD ese proceso es único y las ciencias sociales, en especial la sociología tiene herramientas para fortalecerlo. ¿Cómo se forma y materializa esta capacidad de observación? ¿Se puede educar o fortalecer la misma? ¿Cómo se relaciona este talento con las formas de organización de la actividad deportiva? Creo que al responder estas preguntas podemos fortalecer la capacidad de observación, la cual se puede educar, trabajar, y desarrollar. El resultado de esto debería ser el mejorar la “toma de decisiones” de un entrenador y su cuerpo técnico, o de un staff técnico ya sea en el fútbol competitivo o formativo, o también en el fútbol amateur. Lo estimulante de esto, es que dicho proceso tú lo puedes evaluar semana a semana, día a día, sesión de entrenamiento tras sesión de entrenamiento. En fin es algo fascinante.

¿Cuál es el terreno sobre el cuál este aporte puede ser acogido?

Hay un problema estructural en la sociedad chilena: en ella parece ser que todas las relaciones de autoridad, son relaciones que tienen que estar mediadas por la subordinación del otro. Tengo la impresión que sociedades exitosas en lo deportivo tienden a configurarse de otra forma, menos basada en el autoritarismo o la sola referencia a la disciplina como el mecanismo de desarrollo de las mismas. Pensemos que lo contrario de estas sociedades son aquellas en donde existe una alta disposición de los ciudadanos a ser entrenados o a entrenarse; o sea las personas se entrenan para vivir y se entrenan para alcanzar sus objetivos, lo cual parece trasladarse más fácilmente al deporte y facilitar/potenciar la enseñanza de los mismos. Me gustaría que como sociedad nos gustara cada vez más el querer entrenarnos y dejar de relacionarnos con los otros solo a través de la subordinación, tanto en un sentido activo como pasivo, es decir, ya sea en el rol del subordinado o del que subordina.

Te pongo un ejemplo; hace ya varios años los ciclistas de este país han venido demandando que se les reconozca como actores y constructores de la ciudad de Santiago, demandando espacios y derechos, pero me asombra mucho más que ahora, que ya están mucho más empoderados, traten de subordinar al peatón a sus intereses o prácticas, y me impresiona que cada vez más aquello tenga una lógica del conflicto y la confrontación con el peatón. Me parece que esto es la reproducción de un rasgo de nuestra sociedad, subordinar e imponerse sobre el otro para lograr imponer intereses o alcanzar objetivos. No me cabe duda que en algún momento se levantará una opción de los peatones furiosos para recuperar la posibilidad del buen caminar. Creo que mejor sería educarnos y entrenarnos para vivir en la ciudad, pienso que a veces hay un exceso de planificadores para la ciudad, y que sería mejor la existencia de más personas que nos entrenaran para vivir en la ciudad, esto desde un punto de vista integral, desde lo administrativo a lo emocional.

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¿Tú crees que en ese sentido el deporte tiene un aporte especial que hacer?

Absolutamente, y además la sociedad chilena debe darle mayor valor a la idea de entrenarnos. Primeros, los niños y las niñas deben practicar deporte desde temprana edad y sin diferencias de género. Segundo, todos quienes tenemos una responsabilidad como entrenadores (ahora hablo como entrenador) deberíamos intentar cambiar o reducir el peso del código disciplina en la relación con los niños o niñas cuando hacen deporte. Una tarea por cierto no fácil, y en la cual el apoyo y cambios en la familia debería ser fundamental. Tercero, necesitamos construir una relación con los niños y niñas en función de la promoción de la entrenabilidad. Cambiar el seguir órdenes o normas en el proceso de entrenamiento en función del “garrotazo” por otra en donde niños y niñas, desde temprana edad, sientan la necesidad, el impulso, el deseo y las ganas de entrenarse; Que asuman el entrenarse como un valor, como algo fundamental no sólo para ser mejores deportistas, sino también para la vida en general. Creo que es necesario promover un cambio cultural fundamental en la sociedad chilena y que esta pueda desarrollarse en torno al deporte, en torno a la idea de que los niños y niñas no acudan a una escuela de fútbol para que el profesor los esté retando a cada rato, sino para “entrenarse”, “aprender”, “jugar para aprender”. Esa es mi visión con relación a esto.

Por cierto, me molesta muchísimo cuando como entrenadores de fútbol o profesores universitarios nos relacionamos con jugadores o alumnos a través del autoritarismo, Me molesta porque nos refleja lo que somos como sociedad y porque ahí tenemos un problema que después se traslada a las formas a través de las cuales nos relacionamos, es decir, solo a través de la violencia simbólica encontrada en la subordinación. Más aún, me muestra que aún no desarrollamos una cultura para seguir a un líder sin caer en el excesivo paternalismo o en el autoritarismo de las figuras protectoras, que más que fortalecer nuestras capacidades las inhiben.

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¿Cómo todo esto se ha traducido a proyectos en el Laboratorio social del Deporte?

En el LSD tenemos distintos proyectos para este año. Ya tenemos una página web, la cual usaremos como un medio para comunicar nuestras ideas a través de editoriales o bien para mostrar distintas visiones que hay en torno al deporte mirado desde la sociología y las ciencias sociales en general. También estamos trabajando en algunos artículos, los cuales queremos enviarlos a los circuitos académicos tanto en Europa como en otros espacios geográficos-académicos. No somos los únicos que estamos embarcados en estudiar este objeto de estudio, y estamos ávidos de establecer alianzas. Y también están acciones de enseñanza a través del pregrado en la universidad.

¿Con el deporte en general?

Si bien estamos muy relacionados con el fútbol, nuestra idea es avanzar en el deporte en general, especialmente focalizado en los deportes colectivos; ahora bien, el fútbol tiene muchos patrones de estructuración que permiten reflexionar sobre otros deportes, como así también, sobre fenómenos más generales de la sociedad. Por ello mismo, pensamos hacer un Diplomado desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile para ayudar a construir y liderar equipos de fútbol, entregando herramientas sociológicas que pueden ser complementarias a las ya desarrolladas en este ámbito.

¿Es pensado para entrenadores?

En un primer momento estamos pensándolo para entrenadores, para gente que está trabajando con niños y niñas, que trabaja con jugadores de competencia, con cadetes, para entrenadores profesionales y también del mundo amateur. La idea es que nosotros les entreguemos herramientas y conocimientos que les permitan observar, liderar y coordinar mejor, y más aún darle mucha importancia a la estructuración de los métodos y las pedagogías asociadas a la enseñanza del fútbol o a la preparación de un equipo de fútbol. En síntesis, queremos decirle a los entrenadores: ustedes también pueden apoyarse en herramientas sociológicas para tomar mejores decisiones. Aún más esto lo pueden complementar con otros insumos como los provistos por la psicología o la fisiología del deporte.

Quisiera argumentar un poco más esto de la sociología en los sistemas de preparación de un equipo de fútbol. La sociología y la enseñanza del fútbol comparte un objeto común: la interacción. Para la sociología un objeto central estudio son las formas y el desarrollo dela interacción social, y para el fútbol lo fundamental es el desarrollo del pase, que es un acto interactivo potente. El 80 u 85% de la experiencia de un jugador, tanto en el plano formativo como en el profesional, es estar en interacción con otro, principalmente a través del mecanismo del pase, por ello el pase “es un acto comunicativo total.” Un entrenador de fútbol ensambla 11 piezas que se relacionan a través del pase y trata de construir interacciones (con o sin balón), que además tienen objetivos, desde el más simple y evidente que es el gol, hasta otras tareas más complejas que requieren importantes grados de cognición y preparación para la toma de decisiones. Yo planteo que la sociología ayuda en este proceso de construcción de un equipo de fútbol como un mecanismo complejo que emerge de asociaciones. Esto es así porque la interacción/asociación está en el seno mismo de las mayores preocupaciones de la sociología como disciplinaUn equipo de fútbol es algo que emerge más allá de las individualidades; emerge de las interacciones o lo que yo llamo “asociaciones competitivas.” En efecto, cuando vemos fútbol tendemos a pensar en los 11 jugadores o en figuras individuales, pero en realidad un equipo es mucho más que eso; aquello es lo que puede ser definido como inteligencia colectiva. Pues bien la sociología puede ayudar que esta construcción sea aún más fuerte y potente.

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